Escaleras.

47,00

Un laberinto de escaleras en el aire, árboles y en las propias ramas, caminos que conducen a puntos invisibles, a frutos transparentes. Podemos jugar a construir, a poner andamios en el aire, movernos en todas direcciones, siempre, afortunadamente, acompañados del miedo a caer. Riesgo, miedo y ganas de irse lejos, de alejarse del suelo. Y luego mirar hacia atrás en el camino tomado. Puedes jugar solo o con otros, con amigos, con enemigos, colocando tu pieza de manera que sea casi imposible que otros coloquen la suya sin hacer que el castillo se derrumbe en el aire. Es, en todos los sentidos, un camino a ninguna parte, un espectáculo de circo, una especie de ingenio primitivo, un paseo espacial, una locura. 

Pieza de «Pico Pao» taller con una larga trayectoria artesanal cuya historia comienza en 1979 en Lubián, un pequeño pueblo de España escondido en las montañas fronterizas con Portugal. En la comarca vecina de Tras os Montes (detrás de las montañas), al pájaro carpintero lo llaman Pico Pao (pico de madera). El canto de este hermoso pájaro verde suena como el relincho de un caballo y los golpes de su pico sobre los árboles se oyen en el valle confundidos con los martillos de los carpinteros golpeando las maderas de los tejados. Desde un taller en Zamora, los hermanos Bermejo han llevado sus pasatiempos ancestrales hasta el MOMA de Nueva York y el British Museum de Londres. En plena era de videojuegos y sobredosis virtual, las piezas artesanales de Pico Pao divierten a medio mundo.

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Descripción

Un laberinto de escaleras en el aire, árboles y en las propias ramas, caminos que conducen a puntos invisibles, a frutos transparentes. Podemos jugar a construir, a poner andamios en el aire, movernos en todas direcciones, siempre, afortunadamente, acompañados del miedo a caer. Riesgo, miedo y ganas de irse lejos, de alejarse del suelo. Y luego mirar hacia atrás en el camino tomado. Puedes jugar solo o con otros, con amigos, con enemigos, colocando tu pieza de manera que sea casi imposible que otros coloquen la suya sin hacer que el castillo se derrumbe en el aire. Es, en todos los sentidos, un camino a ninguna parte, un espectáculo de circo, una especie de ingenio primitivo, un paseo espacial, una locura. 

Pieza de «Pico Pao» taller con una larga trayectoria artesanal cuya historia comienza en 1979 en Lubián, un pequeño pueblo de España escondido en las montañas fronterizas con Portugal. En la comarca vecina de Tras os Montes (detrás de las montañas), al pájaro carpintero lo llaman Pico Pao (pico de madera). El canto de este hermoso pájaro verde suena como el relincho de un caballo y los golpes de su pico sobre los árboles se oyen en el valle confundidos con los martillos de los carpinteros golpeando las maderas de los tejados. Desde un taller en Zamora, los hermanos Bermejo han llevado sus pasatiempos ancestrales hasta el MOMA de Nueva York y el British Museum de Londres. En plena era de videojuegos y sobredosis virtual, las piezas artesanales de Pico Pao divierten a medio mundo.